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Masiva Marcha contra el Matrimonio homosexual


Más de doscientas mil personas se congregaron en las inmediaciones del Congreso de la Nación en Buenos Aires.

Buenos Aires (capsantajulia.com): Más de doscientas mil personas se congregaron frente al Congreso de la Nación – donde hoy el Senado votará el proyecto del mal llamado matrimonio homosexual – para rechazar la iniciativa y defender su concepto de familia, bajo el lema “Los chicos tenemos derecho a una mamá y a un papá’’.

Muchísimos jóvenes y también adultos que colmaron largas cuadras de la calles Rivadavia, Callao y Entre Ríos siguieron el acto donde se había instalado un escenario que miraba al Congreso, con música variada y discursos para fundamentar la propuesta a la negativa del proyecto de ley.

Llegó gente de muchas partes del país: Mendoza, Salta, Rosario, La Plata, Bella Vista y muchas ciudades más del interior de la Argentina. Con micros naranjas, bombos y redoblantes. Con banderas con mensajes como “Se confunde la tolerancia con el todo vale” o ”el orden natural no se plebiscita”. Con gente con remeras naranjas con las leyendas “madre hay una sola, padre también” o “ser familia vale la pena”.

Uno de los momentos culminantes fue el ingreso a la plaza de la bandera nacional de 200 metros traída especialmente desde Rosario, al grito de "¡Argentina, Argentina!"

El acto, que se inició alrededor de las 18.30, contó con las actuaciones del músico católico Daniel Poli y del grupo “Los Colorados”, la proyección de videos en los que se mostraban las marchas realizadas con el mismo fin en distintos lugares del interior del país, y la lectura de un “Manifiesto por el matrimonio y el derecho prioritario de los niños”.

También se leyó una carta de adhesión del arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien expresó su “apoyo a esta expresión de responsabilidad del laicado”, y de los representantes de la Alianza Cristiana Evangélica de la Republica Argentina (ACIERA) y de la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (FECEP).

En ese texto, firmado por sus presidentes pastores Rubén Proietti y Rubén Salomone, advirtieron que los senadores que votarán en favor del "matrimonio" homosexual lo harán "presionados" por "la bandería política", y compararon esta situación con "las candidaturas testimoniales" presentadas en las elecciones legislativas de 2009.

"¿Por qué esa intolerancia? ¿Por qué ese avasallar de las minorías sobre las mayorías?", preguntaron.

Esos mensajes fueron sólo algunos de los que se recibieron como adhesión a esta iniciativa, y fueron leídos en esa oportunidad a modo de ejemplo por ser los más representativos. Entre otros, también llegó un poema del abogado, poeta y escritor Juan Luis Gallardo titulado “Criatura que nacerás”.

Un real y grave retroceso antropológico
El cardenal Bergoglio brindó su “apoyo a esta expresión de responsabilidad del laicado”, por medio de una carta en la que ratifica la postura de la Iglesia de que “no se puede igualar lo que es diverso” sino que “en una convivencia social es necesaria la aceptación de las diferencias”.

Tras advertir que “no se trata de una cuestión de mera terminología o de convenciones formales de una relación privada, sino de un vínculo de naturaleza antropológica”, el purpurado porteño recuerda en su mensaje que “el matrimonio precede al Estado, es base de la familia, célula de la sociedad, anterior a toda legislación y anterior a la misma Iglesia. De ahí que la aprobación del proyecto de ley en ciernes significaría un real y grave retroceso antropológico”.

Asimismo, “en un tiempo en que ponemos énfasis en la riqueza del pluralismo y la diversidad cultural y social, resulta una contradicción minimizar las diferencias humanas fundamentales”, dice el arzobispo quien además llama a tener cuidado de que, “tratando anteponer y velar por un pretendido derecho de los adultos dejemos de lado el prioritario derecho de los niños (que deben ser los únicos privilegiados) a contar con modelos de padre y madre, a tener papá y mamá”.


Ningún movimiento cultural puede desconocer una verdad esencial
 

La lectura del “Manifiesto por el matrimonio y el derecho prioritario de los niños” estuvo a cargo de Justo Carbajales, en representación del DEPLAI, y de Gastón Bruno, en representación de ACIERA y FECEP.

Tras manifestar la convicción de que “el matrimonio es una institución esencial para nuestra sociedad, que constituye la estructura básica sobre la que ésta se constituye”, el Manifiesto subraya la “responsabilidad fundamental de nuestros representantes políticos de protegerla e impulsarla; preservarla legalmente tal como es, la unión entre una mujer y un hombre en orden a la ayuda mutua, a la procreación, a la realización y felicidad de los que lo componen, al goce de la vida en su plenitud y la educación de los hijos”.

Asimismo, los representantes cristianos reclaman “que el sentido común vuelva a estar en el debate sobre el matrimonio” y reafirman que “el llamar a las cosas por su nombre no es discriminar sino distinguir realidades diferentes”.

“Somos seres sexuados -afirma el texto-, genéticamente determinados como mujeres y varones y biológicamente para procrearnos necesitamos de la unión de un gameto masculino y uno femenino. Ningún movimiento cultural puede desconocer esta verdad esencial”. Y agrega: “Desde esta evidencia de diferencia y complementariedad, es natural llamar al ‘varón’, varón y a la ‘mujer’, mujer y no resulta discriminatorio que las mujeres tengan beneficios sociales y laborales por el embarazo y los hombres no. También corresponde decir que la institución matrimonial está fundada en la unión entre varón y mujer, (como lo señala toda la legislación nacional preexistente) y que las uniones homosexuales son diferentes en su constitución y por lo tanto no son matrimonio”.

Reclaman asimismo “el derecho prioritario de las niñas y niños a tener mamá y papá” porque “la diferencia sexual de los progenitores no es una cuestión arbitraria de la ley” sino que “en ella se posa nada menos que la estructura psíquica de los chicos; la aceptación del padre, la separación de la madre y en consecuencia la posibilidad de entender al otro”.

Que el Estado encare el verdadero problema de la adopción
En cuanto a la posibilidad de permitir a las parejas homosexuales la adopción de niños, el texto expresa: “Nos duelen los miles de chicos sin familia en nuestra Patria, por eso reclamamos que el Estado encare el verdadero problema de la adopción en la Argentina y que por lo tanto facilite y acelere responsablemente los procesos de adopción para que los miles de chicos abandonados y los miles de matrimonios que desean darles una familia con amor no tengan que sufrir años de espera y el calvario burocrático que los llevan a la desesperación”.

Un maravilloso proceso de diálogo democrático
Por otro lado, se destaca el “maravilloso proceso de diálogo democrático” que “sobre el tema se ha producido en todo el país en el último mes”, por lo que se agradece “a la Comisión de Legislación General del Senado y a su presidenta, la senadora Liliana Negre de Alonso, por haber federalizado la discusión y llevado a la Comisión a escuchar las voces de los ciudadanos de las provincias” en las que, “sin excepción, se han manifestado en las calles, en forma pacífica y positiva, miles de compatriotas a favor del matrimonio tal como es entre varón y mujer y por el derecho de los chicos argentinos a tener mamá y papá”.

“El resultado ha sido abrumador a favor de preservar la institución matrimonial. Por ello reclamamos a nuestros senadores que respeten el deseo de sus pueblos claramente expresado y confiamos en la responsabilidad de los representantes de las provincias en el Parlamento”, declara el texto, al tiempo que advierte que “esta confianza de los ciudadanos debe ser responsable y comprometida con la defensa de valores esenciales para nuestra Nación como son”: “la protección y promoción del Matrimonio entre una mujer y un hombre en orden a la ayuda mutua y a la procreación y educación de los hijos”, “la dignidad y cuidado de la Vida Humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”, “la inclusión social de todos los habitantes de nuestra querida Patria y la erradicación de la pobreza” y “la educación y el trabajo digno para todos”.


Rechazamos el apriete, las chicanas, las presiones
Subrayan asimismo “la importancia de la participación ciudadana” para “dejar de ser simples habitantes para ser ciudadanos comprometidos con lo público”.

En ese sentido se afirma: “Debemos dejar de tener una democracia simplemente delegativa, donde votamos cada dos años y luego algunos quieren promulgar leyes pésimas sin consultarnos y sin importarles el daño que hacen a los valores básicos de nuestra Patria. Debemos tener una democracia participativa, donde nuestra opinión esté presente siempre en el tratamiento de temas cruciales como es éste”.

“Para evitar que nuestra democracia sea degradada es que rechazamos el apriete, las chicanas, las presiones violentando las conciencias de muchos senadores que han ejercido algunos sectores del oficialismo. También denunciamos públicamente el viaje a China de varios senadores impulsado por el gobierno con el sólo fin de ausentarlos de la sesión". Y reclaman la presencia de todos los senadores para que cumplan con su responsabilidad de representar a los ciudadanos de sus provincias y votar en consecuencia”.

Por último, el manifiesto recuerda que los ciudadanos apoyarán con su voto a los políticos “que protejan el matrimonio entre varón y mujer y rechacen el proyecto de ley de matrimonio de personas del mismo sexo”, y no votarán a “aquellos que no defiendan la vida humana o que hagan clientelismo con nuestros hermanos pobres”.

En la desconcentración, personas de la organización "hacerse oír" repartió la siguiente carta a los senadores:

....

Carta Abierta a los Senadores:
En defensa del Matrimonio y la Familia, fundamento de nuestra sociedad y de nuestra Patria

Hacemos saber a los senadores y legisladores nuestro más enérgico rechazo a los proyectos de ley que, mediante la pretensión de redefinir el matrimonio o crear nuevas instituciones como la “unión civil”, buscan equiparar las uniones entre personas del mismo sexo con el matrimonio entre un hombre y una mujer.


No nos mueve ninguna intención de discriminar ni de despreciar a nadie, sino tan solo la obligación de defender principios inalienables de la moral pública, del orden natural y de nuestro ordenamiento jurídico, en cuya esencia está reconocida la distinción entre los sexos y la familia, fundamento de nuestra sociedad y de nuestra Patria.

Se subvierte nuestro ordenamiento jurídico

La pretensión de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, en efecto, subvierte radicalmente nuestro ordenamiento jurídico “al trastocar principios fundamentales que rigen a nuestra comunidad” pues la concepción del matrimonio y por ende de la familia “define el perfil de una sociedad y hace a su modo de ser”.(Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, Declaración del 6-5- 2010)

Dicha concepción del matrimonio está expresamente definida en tratados internacionales incorporados a nuestra Constitución Nacional que solo reconocen como matrimonio al contraído entre hombre y mujer. [Cfr. Constitución Nacional (Art. 75, inc. 22) a través del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 23, inc. 2), Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 17, inc. 2)].

La aceptación del matrimonio entre personas del mismo sexo también afectará dichos tratados dado que se estará menoscabando la institución de la familia –fundada lógicamente sobre la unión de un hombre y una mujer- “elemento natural y fundamental de la sociedad [que] tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado". (cfr. Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art. 16, inc. 3, reiterado por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, art. 17, inc. 1).

Se atenta contra la ley natural

Más grave aún. De otorgárseles a las parejas homosexuales las mismas o análogas condiciones jurídicas de las que gozan el hombre y la mujer que fundan una familia, sea bajo la forma de matrimonio u otras denominaciones que la asimilen a éste, se estará atentando contra una ley superior que rige la conducta humana, razón por la cual los legisladores actuarían arbitrariamente y en contradicción con sus propios deberes.

Es la ley natural, universal e inmutable, escrita en el corazón de cada hombre (Rom. 2:14-15), según la cual sabemos que nada puede modificar lo que está arraigado e inscripto en la misma naturaleza como lo es que el matrimonio solo está hecho para unir a un hombre y a una mujer, por lo que no puede resultar “discriminatorio” oponerse a tal pretensión.

Precisamente en un fallo del 24 de junio ppdo. (Kopf y Schalk vs. Austria), la Corte Europea de los Derechos del Hombre dejó establecido que no existe ninguna obligación de los estados signatarios de la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH) de reconocer el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo ni de legislar al respecto, como también que no resulta discriminatorio no reconocerlo.

Ahora bien, si resultara calificada por los legisladores como discriminatoria la condición de diversidad de sexos para contraer matrimonio, nadie podrá oponerse a que, en un futuro próximo, por más absurdo que parezca, también termine cediéndose a la presión para juzgar como discriminatorios los impedimentos establecidos en nuestro Código Civil como la consanguinidad y que hoy prohíben el casamiento entre padres e hijos o entre hermanos o que comience a preconizarse la legalización de la poligamia y vaya a saberse que otras aberraciones.

Prestemos atención: ¡Un abismo llama a otro abismo, dicen las Sagradas Escrituras!

Se alienta una revolución moral en la Sociedad, la Familia y la Escuela

Esta radical modificación de nuestro ordenamiento jurídico transformará al Estado en un activo promotor de la conducta homosexual, dado que en los programas de educación se incorporará como reconocida y protegida por la ley la figura del matrimonio entre personas del mismo sexo, a cuya aceptación, aún contra la voluntad de los padres, los niños serán inducidos desde la más tierna infancia.

Un próximo paso será dado con la ampliación de la ley penal antidiscriminatoria, con lo cual podrán ser penalizados los funcionarios públicos y todos aquellos que, fundados en sus convicciones religiosas o en motivos de conciencia, no contribuyan a la realización de las ceremonias civiles del matrimonio entre personas del mismo sexo, no impartan enseñanzas en las escuelas sobre esa nueva figura jurídica o incluso quienes manifiesten una opinión crítica en el ámbito que les fuera propio.

Los niños, además, quedarán sujetos a la influencia de este nuevo paradigma de matrimonio –que será ampliamente difundido en programas de televisión- en el que se les estará inculcando la idea de una familia sin figura paterna masculina y materna femenina, esenciales para el normal desarrollo de su psiquismo, lo cual tendrá consecuencias mucho más graves si se concediera a las parejas del mismo sexo el derecho de adopción.

Peor aún será cuando se criminalice a aquellos jueces que se nieguen fundadamente a otorgar menores de edad en adopción a “matrimonios” entre personas del mismo sexo. Ni qué decir cuando esos menores con el transcurso del tiempo presenten y evidencien trastornos psicológicos graves y pretendan demandar al Estado Nacional para resarcirse de los daños y perjuicios y seamos los ciudadanos quienes, con nuestros impuestos reparemos un daño jamás pretendido.

En realidad, no estamos ante una reivindicación cualquiera sino ante una auténtica revolución de carácter moral cuyo objetivo, a través de una gradualidad bien estudiada –que incluye la aceptación de la unión civil como un paso previo o una “tercera posición” – es forzar un cambio de mentalidad en la sociedad respecto a la homosexualidad en sí misma rebajando el concepto del matrimonio tradicional.

Así lo expresó el activista homosexual Paul Varnell: “El movimiento gay, lo reconozcamos o no, no es un movimiento de derechos civiles, ni tampoco un movimiento de liberación sexual, sino una revolución moral dirigida a cambiar la visión moral que la gente tiene sobre la homosexualidad” (cfr. “Chicago Free Press”, 16-8-2000).

No se advierte o no se quiere advertir que, cediendo ante esa revolución moral se está dificultando, además, de ir a la raíz de la homosexualidad que, lejos de tener un origen genético, tiene por lo general como punto de partida una disfunción en los vínculos primarios –función paterna masculina y función materna femenina- que puede ser objeto de un tratamiento terapéutico.

Falta de auténtica representatividad de los legisladores

En el régimen de la democracia representativa imperante en nuestro país los senadores y diputados son delegados de los habitantes de la Nación que les otorgan un poder por medio del voto para legislar de acuerdo a un programa que, normalmente, deberían exponer con toda claridad durante la campaña electoral.

No se comprende, entonces, que los legisladores puedan sentirse legitimados, ni siquiera desde este punto de vista, para emprender una reforma antinatural de una institución fundamental como lo es el Matrimonio, con las gravísimas implicaciones que ello tiene, sin que ni siquiera conste que dicha reforma haya formado parte de sus plataformas electorales y lealmente expuesta a los electores.

Obviamente, nada tienen que ver con la voluntad de los electores las presiones mediático-publicitarias a favor de los “matrimonios” entre personas del mismo sexo en llamativa sincronía con la agenda legislativa.

¡Legislen a favor de la vida y la familia!

Señores Senadores, ¡no legislen a espaldas del país!

Los invitamos a rechazar los proyectos de ley que desfiguran al único y verdadero Matrimonio y, al mismo tiempo, a que promuevan el bienestar general de la Nación impulsando medidas legislativas destinadas a fortalecer la familia, institución que genera los mejores anticuerpos contra las adicciones, la violencia, el desarraigo y la vulnerabilidad de niños y adolescentes.

Apliquen lo mejor de sus esfuerzos para promover leyes que favorezcan a los jóvenes que quieran unirse en matrimonio, fomentando la creación de fuentes dignas de trabajo, facilitando el acceso a la vivienda, con propuestas de exención impositiva para las familias numerosas, y destinando recursos para establecer un servicio médico integral –que incluya ayuda económica y psicofísica- a la madre y al niño desde el momento de la concepción, como también preocupándose de optimizar la atención hospitalaria y ordenando el régimen de adopciones para estimular que los niños sin padres puedan insertarse en una familia que hace años esperan.

Esperando una respuesta favorable a nuestro pedido, imploramos a Dios que, por medio de la Virgen de Luján, Reina y Patrona de la Argentina, ilumine a nuestros legisladores para que cumplan fielmente el deber en esta hora crucial de nuestra historia.



 

 

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