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OJOS PARA EL MILAGRO INCREÍBLE




La mayoría de las personas pretender cambiar el mundo sin cambiar ellas.
Los otros han de cambiar.
Los de arriba, dicen los de abajo.
Los de abajo, dicen los de arriba.
Los hombres, dicen las mujeres.
Las mujeres, dicen los hombres.
Los ricos, dicen los pobres.
Los indigentes, dicen los demás.
Y comenzamos a intimidar y a presionar.
Difícilmente comprendemos que nadie tiene derecho a obligar a cambiar a los demás.
Sólo la convicción, sólo el entendimiento, sólo el amor, cambia.
Quien pretender cambiar a los otros seres con violencia es un despreciable dictador, aunque viva en una sola y pobre habitación.
El hombre es el único ser que tiene capacidad de cambiarse a sí mismo. El milagro de cambiar el mundo comienza ahora mismo:
¡Empezaré por mí!.

Cada momento que se vive intensamente acrecienta las ganas de vivir y de felicidad, de cambiar para mejor. El sol no pasa de largo ante nadie; tampoco a ti te deja en oscuridad si no te has escondido entre las sombras.
No son los milagros los que no están. Sucede que no hay ojos para admirarlos.

Aprender a mirar para descubrir el milagro constante que ocurre a nuestro alrededor.


1) La primera mirada: Aceptación de lo que somos.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca que nunca. El rey preguntó:- ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y umbrío? La flor contestó: - No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías Fresias. Si hubieras querido un Roble, lo habrías plantado. En aquel momento me dije:
"Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda." Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a ti mismo. No hay posibilidad de que seas otra persona. Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu amor por ti, o puedes marchitarte en tu propia condena.
Somos esto que somos. Vivimos marchitándonos en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás. "Si yo fuera..." "si yo tuviera..."
Siempre conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto, empecinados en no querer ver, que la felicidad es un estado subjetivo, voluntario. Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que tenemos.
Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos, que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a hacer a este mundo.
Para ser feliz no es importante poseer mucho, sino necesitar menos.
Algunos lo hacen al revez. Con lo que tienen nunca se dan por satisfechos. Por eso compran lo que no necesitan.
¡Nunca anheles nada que no sea ser tu mismo una riqueza para los demás!.

Cuando el mundo parece demasiado agobiante y gracioso, trata de parecerte al payaso:
en su corazón llora, pero se impone un rostro sonriente, toca el violín para un niño, pero también para curar de esta forma su corazón de la tristeza.

¿Cómo va a cambiar el mundo, si pasas horas frente al televisor para saber que pasó?. ¿O para ver cómo termina el capítulo de tu culebrón preferido?. Tus hijos, tus hermanos, la comunidad entera tiene el déficit de las horas que pasas frente a la TV. Hay muchas soledades que se alimentan de los lamentos expresados por ti: ¡Cómo está el mundo!. Tres palabras inútiles. Sería distinto el mundo si en lugar de lamentos, tu boca dijera: ¡Te quiero mucho!. ¡Voy en tu ayuda!. ¡Necesito tu necesidad!.

Mis ojos están hechos para la luz, para el verde de la primavera, para el blanco de la nieve, para el gris de las nubes y el azul del cielo, para las estrellas de la noche.
Y para ver el increíble milagro de tantas personas maravillosas que me rodean.
Mi boca está hecha para la palabra, para cada palabra amable que otro espera.
Mis labios están hechos para un beso, y mis manos para la ternura, para el consuelo, para extenderla a los demás.
Mis pies están hechos para el camino, que conduce a los que más sufren, a esos pobres hijos de Dios.
Mi corazón está hecho para el amor y refugio de los que tienen frío y vive en soledad. Mi cuerpo está hecho para la intimidad, no para muestra vergonzosa de los otros.

Nada de lo que Dios me dio me impiden ver el milagro existente.
Pero
¿Por qué sigo con los ojos cerrados?.
¿Por qué mi boca está llena de amargura?
¿Por qué mis manos están cerradas como un dique y mi corazón está seco como el desierto?.
Para descubrir el milagro debo aceptarme como soy:
Entra en ti mismo.
Trabaja hacia "adentro".
En el corazón, quizá el lugar más subdesarrollado de todo el universo, habitan los sentimientos y los deseos inútiles que de nada sirven.
Todo depende de tu corazón.
Una tarea para el milagro. ¡Cambia tu corazón!.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas...
Algunos fuegos, fuegos bobos no alumbran ni queman...
Pero otros arden con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca... se enciende.
La pregunta es: ¿A qué fuego perteneces?.


2) La segunda mirada: Relativizar las ingerencias.

Acostumbramos a hacer las cosas para obtener resultados redituables. Sin embargo, la sabiduría enseña el camino que la felicidad no es una meta, sino un modo de andar.
Dime como caminas y te diré cuál será tu fin.
Contaba Indira Ghandi que su abuelo le dijo una vez:
"Hay dos clases de personas: los que trabajan y los que miran trabajar y critican; anótate en el primer grupo, hay menos competencia allí".

La calma no es sinónimo de inmovilidad. Basta ver los ejemplos del Evangelio:
- Jesús y el mar calmado Mt. 8,23-27.
- La parábola del trigo y la cizaña Mt. 13,24-30

Dicen que una vez le preguntaron a la Madre Teresa (otros se lo atribuyen al mismo Dios, a quien un periodista le hacía un reportaje virtual): Pero para el caso es igual. Vale el ejemplo.
1) ¿Que es lo que más te sorprende de los hombres?"
Y respondió:
"Que se aburren de ser niños, apurados por crecer y luego suspiran por ser niños otra vez".
"Que primero pierden la salud para tener dinero y acto seguido, pierden el dinero para recuperar la salud".
"Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que ni viven el presente ni el futuro".
"Que viven como si no fueran a morirse y se mueren como si no hubieran vivido".

2) "¿Que es lo que le pedirías a los hombres?"
"Que aprendan que no pueden hacer que alguien los ame. Lo que pueden hacer es dejarse amar"
"Que aprendan que toma años construir la confianza y sólo segundos para destruirla"
"Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino A QUIEN tienen en sus vidas"
"Que aprendan que no es bueno compararse con los demás; pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos"
"Que rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita"
"Que aprendan que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlarán"
"Que bastan unos pocos segundos para producir heridas profundas en las personas que amamos y que pueden tardar muchos años en ser sanadas"
"Que aprendan que a perdonar se aprende practicando"
"Que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente no saben como demostrarlo"
"Que aprendan que el dinero lo compra todo menos la felicidad"
"Que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos"
"Que los amigos de verdad son tan escasos, que quien ha encontrado uno ha encontrado un verdadero tesoro"
"Que no siempre es suficiente ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos"
"Que aprendan que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen"
"Que de lo que siembran, cosechan; si siembran chismes, cosecharán intrigas"
"Si siembran amor, cosecharán felicidad"
"Que aprendan que la verdadera felicidad no es lograr sus metas, sin aprender a ser feliz con lo que tienen"
"Que aprendan que la felicidad no es cuestión de suerte sino producto de sus decisiones"
"Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por los que les falta y carecen"
"Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente"
"Que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos
consigo mismos, llegan lejos en la vida"
"Que a pesar de que piensen que no tienen nada más que dar, cuando un amigo llora con ellos, encuentran la fortaleza para vencer sus dolores"
"Que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja más rápidamente de ellos, o que al dejarlas ir, las deja para siempre a su lado"
"Que a pesar de que la palabra amor puede tener muchos significados distintos, pierde valor cuando es usada en exceso"
"Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos, el querer lo exige todo, el amor lo entrega todo"
"Que nunca harán nada tan grande para que los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente, los amo a pesar de sus conductas"
"Que aprendan que la distancia más lejos que pueden estar de Dios, es la distancia de una simple oración.."
Y así, en un encuentro profundo, tomados de la mano, continuamos en silencio...
¿Será posible que alguna vez se aprenda todo eso?
Bueno si... pero, no es gratis.


Todo lo que hacemos no es urgente. Es más: casi nada de lo que hacemos es urgente. Si todo lo que acabamos de leer fuera vivido, la única urgencia sería otra:
¡Tarde te amé,
oh hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé.
Y he aquí que tú estabas dentro de mí,
Y yo me encontraba fuera, y fuera te buscaba.
Y, deforme como era,
Me lanzaba sobre estas cosas hermosas,
que tú creaste.

Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas
que, si no estuviesen en ti no serían.
Llamaste y clamaste,
y rompiste mi sordera.
Brillaste y resplandeciste,
y venciste mi ceguera.
Exhalaste tu perfume, y respiré,
y suspiro por ti.
Gusté de ti,
y me devoran el hambre y la sed de ti.
Me tocaste,
¡y me abraso en el ansia de tu paz!.
San Agustín

Ten calma, desacelera el ritmo de tu corazón silenciando tu mente, ordenando tus pasiones.
Encuentra la calma de las montañas.
Rompe la tensión de tus nervios y músculos con la dulce música de los arroyos de recuerdos que viven en tu memoria.
Viven intensamente la paz del sueño. Duerme poco pero profundo.
Aprende a tomar vacaciones de un minuto, al detenerte a mirar un paisaje, al conversar con un amigo, al contemplar un amanecer o al leer algunas líneas de un buen libro.
Recuerda cada día la fábula de la liebre y la tortuga, para que sepas que vivir más intenso no quiere decir vivir más rápido y que la vida es más que aumentar la velocidad.
Observa las ramas del roble que florece y comprende que creció grande y fuerte porque creció despacio y bien.
Ten calma, desacelera el paso y echa tus raíces en la buena tierra de lo que realmente vale, para así crecer hacia la eternidad.


3) La tercera mirada: Dedícate a sembrar.

En la parábola del sembrador (Mt. 13,3-9), Jesús habla de la calidad del terreno. Este factor siempre debe tenerse en cuenta. Pero también, el otro factor, es la calidad del sembrador.
El sembrador sabe que, aún dentro de un mismo campo y siendo una sola la semilla sometida a idénticos calores y gemelas lluvias, se darán diferencias en el fruto. Por eso, el sembrador sabrá y tendrá en cuenta qué semilla sembrará y en qué terreno.
También tendrá en cuenta que la maleza que ahogará a su sembrado, no se deberá a la calidad del suelo sino a su propia pereza de cortarlas.
Por eso, el milagro de la vida y del mundo, sólo podrá verse si sembramos, pero también cómo sembramos.

Imagina que esto te pasa a vos:
Un domingo por la mañana en la Iglesia una cantidad de fieles de alrededor 2,000 personas estaba reunida. Se sorprendieron de ver dos hombres entrar vestidos de la cabeza a los pies de negro y con armas. Uno de los hombres dijo, "el que se atreva a recibir un tiro por Cristo quédese en el lugar donde está". Inmediatamente los del coro se fueron, los acólitos también se fueron, también se fue gran parte de la feligresía. De las 2,000 personas que había solo quedaban 20.
El hombre que había hablado miró al sacerdote y le dijo "OK PADRE", ya se deshizo de los hipócritas, ahora ya puede empezar la Misa. Que tenga un buen día.
Y los dos hombres se fueron.
Es admirable como es tan simple para las personas tratar a Dios como cualquier cosa y después preguntarse por qué el mundo esta tan mal ....
Es admirable como podemos creer todo lo que dicen los diarios, pero dudamos la veracidad de la Palabra de Dios ...
Es admirable como somos avaros en creer, en esperar y en amar, pero queremos muchos frutos, en la fe, en la esperanza y en la caridad.

Y sí. Esta anécdota parece un poco fuerte. Pero ¿Está fuera de la razón?.
El sembrador debe ponerse en guardia:
Contra el frío que embiste a la tierra de los hombres y que tantos de nosotros podemos morir congelados;
Contra del anonimato de las junglas donde los hermanos ya no tiene ni rostro ni corazón.

En el momento del desaliento, de la debilidad, de angustia, es tremendamente importante encontrar a una persona -el sembrador- de corazón, una persona que comprenda, que no riña, que no clasifique fríamente, sino que consuele y alivie.
Ser sembradores como Jesús. Jesús no era como los demás.
Es amor.
Para cada hijo pródigo, prepara una fiesta y ofrece el paraíso al ladrón arrepentido.
Escribe sobre la arena para la mujer adúltera. Recoge sobre sus espaldas a la oveja descarriada, con ternura.
Sólo una vez pidió que aprendiéramos algo de él y fue para decirnos: "Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón".
Ese es el sembrador capaz.

No hay milagros increíbles. ¡Sólo hay ojos ciegos para contemplarlos. Por eso, para limpiarlos ayuna. Ayuna en esta cuaresma. Pero ¿cómo?.

Ayuna de juzgar a otros. Y llénate del Cristo que vive a tu lado.
Ayuna de palabras hirientes. Y llénate de frases que purifican.
Ayuna de descontento. Y llénate de gratitud.
Ayuna de enojos. Y llénate de paciencia.
Ayuna de pesimismo. Y llénate de optimismo.
Ayuna de preocupaciones. Y llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte. Y llénate de apreciar lo que te rodea.
Ayuna de las presiones que no cesan. Y llénate de una oración que no cesa.
Ayuna de amargura. Y llénate de perdón.
Ayuna de desaliento. Y llénate de esperanza.
Ayuna de pensamientos de debilidad. Y llénate de las promesas que te hizo Dios.

Ese es el ayuno que Dios quiere. Y entonces tendrás ojos para ver el Milagro increíble.


Pbro. Ariel David Busso
Párroco
Abril de 2004

 



 

 

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