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APUNTES PARA LA NAVIDAD

Navidad 2003

 

 

LOS SÍMBOLOS

 

La ambigüedad con la que se festeja la navidad, revela el poco conocimiento de la fiesta del Nacimiento del Señor.

 

La celebración litúrgica de la Navidad apareció en Roma, hacia el año 330 aproximadamente. Desde allí, las costumbres y ritos pre cristianos fueron purificados y adaptados. La fiesta romana del natalis solis invicti (nacimiento del sol), se festejaba cuando el sol, al llegar al solsticio, inicia su retorno desde su alejamiento invernal, en el hemisferio norte.

Otras fiestas mezcladas eran las saturnales, tiempo de regalos y alegría que se celebraban en diciembre; las Estrenas o fiesta del año nuevo, con adornos e iluminaciones de casas.

La liturgia cristiana incorporó algunas tradiciones, como el encendido de las candelas: figura de Cristo, luz del mundo.

 

También el árbol de Navidad tiene su pre historia. En el Oriente lejano, la China, era el símbolo de la vida perdurable; en otros lugares fue la presentación figurada del universo. Los paganos, a su vez, siempre veneraron a los árboles, y a los más frondosos y altos le atribuyeron presencia de duendes y de hadas.

 

En el Antiguo Testamento, el árbol es presencia de la vida, como en el Génesis o como signo del pueblo de Dios colmado de bienes "plantados a las orillas del agua...". La referencia al Génesis fue constante en la Edad Media, ya que se emplazaban los juegos sobre Adán y Eva, sobre un abeto, del que se colgaban manzanas, dulces y otras frutas. Esto ocurría los días 24 de diciembre. El árbol del día de Navidad, de origen pagano, tomó así carta de ciudadanía cristiana. Ya en el siglo XVI, en los países del norte, el árbol de Navidad es el centro de la fiesta navideña.

 

Otra tradición curiosa es la de San Nicolás de Bari, Obispo de Mira, en Turquía. Su vida y sus milagros se desparramaron en abundantes leyendas admirables, con un culto poco igualado. En los Países Bajos, el nombre de San Nicolás se tradujo por el de Sinterklaas y así pasó al mundo anglosajón, adoptando el nombre de Santa Claus, introduciendo parte de la leyenda del dios escandinavo Thorn y aplicándosela a San Nicolás. Así nacieron historias de trineos, nieve, barba blanca... Lo que es cierto de San Nicolás fueron sus regalos, que realizó a una pareja pobre para que ella pudiera pagar su dote. De todas estas mezclas, un poco cristianas, un poco paganas, salió la figura de Santa Claus, Father Christmas, Papá Noél... el que trae regalos la noche de Navidad.

 

Pero la figura del prototipo de Navidad es el pesebre, el belén, el nacimiento. Es el ícono nuestro, cuya originalidad se le atribuye a san Francisco de Asís y cuyo testimonio nos ha dejado maravillosamente la pintura del Giotto. Es en el pesebre donde se reflejan más perfectamente los Misterios del cristianismo en la doctrina del Nacimiento del Salvador. La pobreza de sus figuras revelan el rescate de la humanidad a través de la limitación del hombre, figurada en la miseria de un nacimiento.

El pesebre, al cabo de casi mil años, resume el mensaje de los pastores, en los pobre de hoy, y el de los ángeles, en los santos de nuestros días.

 

 

LA NAVIDAD ENSEÑA VERDADES EVIDENTES

 

Pocas fiestas enseñan como la Navidad. Enseña cuestiones que son evidentes, pero que sólo se ve con los ojos de la fe. Sin la fe, esas cosas evidentes no son tan perceptibles.

Había una vez un hombre que se ganaba la vida vendiendo huevos.

Entró una persona a su mercadito, y le dice:

- ¡Adivina lo que traigo en la mano!-, escondiendo algo en su mano.

- Dame una pista - dijo el vendedor de huevos.

- Te daré más de una: tiene la forma de un huevo y el tamaño de un huevo. Tiene gusto a huevo y huele como un huevo. Por dentro es blanco y amarillo. Antes de cocinarlo es líquido y después de cocinado es espeso. Lo puedes hacer frito, hervido, al poché, en tortillas. Ah - agregó -, además lo pone una gallina.

- Ya sé - dijo el vendedor- ¡ Es una torta !

 

Hay mucha gente que no acierta con lo evidente. Los Sumos Sacerdotes no reconocieron al Mesías. Nosotros tampoco somos capaces, a veces, de reconocer las verdades evidentes de la Navidad.

 

 

LA PRIMERA VERDAD: LA VIDA QUE HAY A TU ALREDEDOR

 

Aquí es donde la vida importa, en este tu pequeño mundo, en esta tierra, en tu casa, en ti mismo. ¿Porqué se busca la vida en Marte, a 320 millones de kilómetros de aquí, mientras muchos seres en la tierra no pueden sobrevivir?

 

En el pesebre había una vida. ¿Porqué cuesta tanto aprender el valor de la vida? ¿Porqué la vida tiene tan poco valor en las rutas, en las calles de nuestra ciudad, en los hogares mismos? ¿Porqué la vida humana ni en el seno materno no está seguro? ¿Quién enseña el valor y el respeto por ella?

Toda vida es sagrada: desde su concepción hasta su muerte natural. No importa cómo sea esa vida. Una ideología que justifique la aniquilación de vidas humanas incipientes, de personas en coma, o por que no responden a modelos preconcebidos de "normalidad", es la misma que las de los campos de exterminio.

Defender la vida es dar vida.

Defender la vida es aprender a vivir.

Defender la vida es también aprender a respetar las leyes que defienden la vida.

 

"Un hombre se acercó a un anciano y le preguntó:

- ¿Qué milagros sos capas de hacer?

El anciano respondió:

- Yo cuando como, como; cuando duermo, duermo y cuando hablo contigo, hablo contigo.

- ¡Pero eso no es ningún milagro!- respondió el hombre alzándose de hombros. - Yo también como, duermo y hablo contigo.

- No - respondió el anciano. - Cuando tú duermes, sueñas con las preocupaciones del día que pasó; cuando comes, piensas en lo que has hecho o harás; y cuando hablas conmigo piensas en tu respuesta antes de que yo haya terminado de hablar. En cambio, cuando como, como; cuando duermo, duermo; cuando hablo contigo, hablo contigo".

 

Este es el gran milagro de Dios en la vida: esta concientes de cada cosa que hacemos sintiendo el milagro presente de estar vivos.

 

Comencemos en esta Navidad:

 

Seamos un oasis

en que sienta el entusiasmo por la vida.

Por cualquier vida,

incluso por aquella vida que cuesta

muchísimo esfuerzo mantenerla.

 

 

LA SEGUNDA VERDAD: SOLIDARIDAD ES RELIGIÓN

 

La figura del pesebre suele adornarse, además de la Sagrada Familia, por muchos pastores capaces de llevar regalos: comestibles algunos y otros no. La solidaridad entre pobres estuvo presente en el Pesebre de Belén. Ahora bien, sin la solidaridad, tal vez esa familia de huéspedes en Belén, no hubiera sobrevivido.

 

"Quiéreme cuando menos lo merezca,

porque será cuando más lo necesite".

 

Si hago de los seres humanos enemigos,

ya no podré hablar con ellos y

tampoco viviré en paz.

Sólo podré luchar contra ellos.

 

Siempre son más pequeñas y menos torturantes los motivos por los que las personas se enemistan, que las consecuencias de la enemistad.

La amistad es la unión de almas entre personas virtuosas.

Porque,  los malos tienen cómplices

los interesados, socios

los voluptuosos, compañeros de víctima

los ídolos, admiradores

los políticos, partidarios

los príncipes, cortesanos

Sólo los hombres y mujeres sinceros tienen amigos.

 

En la solidaridad se permite uno ser distinto. Sólo es amor aquello que hace bien al otro, aunque sea distinto. No busca lo suyo, sus gustos, busca el bien del otro.

 

"Una vez, un mono estaba sacando un pez del océano y lo colocaba sobre la rama de un árbol.

- ¿Qué haces? -, le pregunté.

Y el mono respondió:

- Estoy salvándolo de que muera ahogado".

 

Lo que para uno es comida, para otro es veneno. El sol, que permite ver el águila, sin embargo ciega al búho.

Si queremos sobrevivir hemos de vivir de otro modo:

Tomar en serio valores, que no sean la comodidad y la suerte.

Hemos de desarrollar otra forma de vida en las cuatro paredes de la case en que vivimos.

Hemos de ver a los demás, de nueva manera, con una mirada cordial, con la palabra oportuna, con mano atenta.

Sólo así se crea un mundo nuevo.

 

La solidaridad es una verdad evidente: cada uno de los dedos de una mano no pueden gran cosa; los cinco de una mano tienen fuerza de apoyo; los diez de las dos manos son un aparato perfecto, pueden hablar, pintar, hacer música, dar forma a un sueño y hablar más que las palabras.

 

"Cuatro MUCHOS y cuatro POCOS  perjudican a todos los hombres:

Mucho hablar y poco saber,

mucho querer y poco tener,

mucho presumir y poco valer,

mucho pedir y poco agradecer".

                             (Lao Tse)

 

Esos cuatro muchos tienen mucho que ver con la ceguera de los valores de la solidaridad, de la ayuda.

Con un poco de esfuerzo, podré alcanzar a ese mundo de los valores.

 

Estaba completamente sordo y veía a la gente, de pie, dando toda clase de vueltas.

Lo llamaban baile. A mí me parecía absurdo... hasta que un día oí la música.

Entonces comprendí lo hermosa que era la danza.

 

Ahora veo absurda o con aburrimiento la conducta de los solidarios. Pero sé que mi espíritu está muerto. Si renazco, tal vez entonces comprenda.

 

* * * * * * * * * *

Navidad es nacer. Renacer. No resultará un recuerdo cuando el corazón es capaz de nacer otra vez a las dos evidencias: a la vida y la solidaridad.

Decía San Agustín:

"... amo a una cierta luz, una voz, un perfume, un aliento, un abrazo

que son la luz, la voz, el perfume, el aliento y el abrazo del interior que hay en mi,

donde ilumina mi alma una luz que ningún lugar puede albergar,

donde suena una voz que el fluir de los siglos no puede llevarse,

donde se derrama un perfume que ningún viento puede dispersar,

donde se gusta un sabor que ninguna voracidad puede disminuir,

donde se establece una relación que ninguna sociedad puede romper.

Todo eso amo cuando amo a Dios".

 

Entonces, si el Niño del Pesebre me susurra al oído:

"Recuérdame" mientras se aleja del almanaque, yo sé que no podré recordarlo porque el corazón que podría hacerlo se fue con El.

 

                                                            ¡ Feliz Navidad a todos !

 

 

                                                                               Pbro. Ariel David Busso

                                                                                     Navidad 2003

 

 

 

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