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EL TRIUNFO PROVIENE DE LA LUCHA

 

Jesús marchó de allí y se fue en dirección a las tierras de Tiro y Sidón. Una mujer cananea, que llegaba de ese territorio, empezó a gritar: "¡Señor, hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija está atormentada por un demonio." Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Atiéndela, mira cómo grita detrás de nosotros."

Jesús contestó: "No he sido enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel."

Pero la mujer se acercó a Jesús y, puesta de rodillas, le decía: "¡Señor, ayúdame!" Jesús le dijo: "No se debe echar a los perros el pan de los hijos." La mujer contestó: "Es verdad, Señor, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos." Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo." Y en aquel momento quedó sana su hija.

                                                                                                                      Mateo (15, 21 - 28)

 

 1. EL CONTEXTO

 

   Tanto San Marcos como San Mateo relatan el episodio de esta mujer cananea. Es muy probable que ambos evangelistas hayan querido destacar la fe de algunos paganos frente al fariseísmo judío.

   Jesús se adentró en la Galilea superior, en el territorio de Tiro y Sidón. Según Marcos, estaba en la casa de alguien conocido "porque quería que nadie se enterase. Pero no pudo ocultarse" (Mc 7, 24). De pronto entró una mujer llena de gritos.

   La gente de Tiro y Sidón había escuchado a Cristo en Galilea, junto al lago, y habían presenciado muchas curaciones. Mateo dice que "su fama se había extendido por toda Siria" (Mt. 4, 24)

   A la mujer que entra en escena se le la llama "cananea" pero tal vez se la llama así porque no era judía. Era "gentil", "no judía". Además, los primeros habitantes de Fenicia, donde estaban las ciudades de Tiro y Sidón, habían sido cananeos. Marcos es más preciso que Mateo; la mujer era helénica, lo que explicaba su lengua (griega) y su religión , ya que su origen era siro fenicia. Desde el emperador Ponpeyo (64 a.C.) Fenicia quedó convertida en provincia romana de Siria y para distinguirla de los otros fenicios .

   La mujer le grita a Jesús: "Hijo de David". Este título estaba reservado al Mesías y era estrictamente judío.

¿ Cómo esta mujer pagana usa este nombre tan judío ? Es muy probable que lo hubiera oído de los otros que estaban allí y que eran judíos. A la mujer le interesaba que Jesús la atendiera; lo de los títulos era secundario. O tal vez, San Mateo lo agrega porque su público era judío.

   La mujer conforme al pensamiento de la época atribuye el mal de su hija a un demonio. En Oriente no había una doctrina científicamente elaborada sobre las enfermedades y los modos de curarlas, como lo tenían los griegos. Ellos seguían uniendo la medicina a la religión. El tratamiento terapéutico era obra casi exclusiva de sacerdotes y fórmulas mágicas. Enfermedad y endemoniados eran dos caras de la misma moneda.

   Jesucristo dice poco sobre la enfermedad, solamente la cura. No dice ni que la enfermedad es salud, ni toma una posición sentimental. No distingue rígidamente entre la enfermedad del cuerpo y del alma: a las dos las considera como diferentes expresiones de una dolencia suprema de la humanidad.

   Pero esta mujer insiste con sus gritos orientales. Podemos imaginarla. Todos hemos visto por los noticieros de la televisión, los gritos angustiantes de las mujeres palestinas sobre los cuerpos muertos o heridos de algunos de los suyos. Pero los de esta mujer son muchos, desgarrantes, por eso sus discípulos le ruegan que la despida:

                      "Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros"

    Pero Cristo tarda en responder. Su primera respuesta es negativa:

                      "No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel".

    Ese es su plan. Los judíos tienen el privilegio no sólo por razones geográficas, sino también porque así lo dispuso el Padre.

   Pero la mujer seguía gritando; las palabras de Jesús no hicieron mella en sus oídos.

   La segunda respuesta de Cristo, no es a los discípulos, sino directamente a ella:

                       "No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros"

   Los "hijos" son los de Israel y los "perros" los paganos.

   No era un rechazo de plano, sino cuestión de lugar. Pero la dureza de Jesús no es la habitual. Sólo puede entenderse si tiene un fin pedagógico que va más allá de la mujer concreta a la que le está hablando.

   La frase de Jesús es como un martillo que machaca sobre un hierro candente:

                        "El triunfo proviene de la lucha"

parece decir en ese instante.

   La expresión en la boca de Cristo no tiene la crudeza que parece según nuestra mentalidad. Estas expresiones y obras más duras no extrañaban en los grafismos semitas. Y menos aún si la intención de Jesús era elogiar la fe de aquella mujer.

   La siro fenicia le dice:

                        "También los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus dueños"

   La mujer agrega esto porque los perros no comen de otro pan, sino del mismo que hay en la mesa. Sólo que no comen la parte principal, sino el sobrante. Pero es el mismo pan. La mujer se considera parte de una "familia", donde Cristo es el "pater familias" , pero con mucha humildad se considera el "perrito" de la familia que lo tienen por cariño o por lástima, pero no por pertenencia consanguínea.

   La escena termina con el elogio de Cristo a la fe de esa siro fenicia. Y con la curación efectiva de su hija.

 

2. EL SECRETO

 

   La felicidad no viene a la mano por sí sola. No viene:

            - si siempre se espera algo de otro,

            - si en cada contratiempo se echa culpa a los demás,

            - si se precisa que cada uno que se cruza por el camino es su enemigo.

   La paz es fruto de muchas luchas, no viene por sí sola. El infierno nos lo hacemos nosotros mismos; el cielo, también. El infierno no son los otros, como sostenía Sartre. Necesitamos a los otros, de su compañía, de su ayuda. T conseguir esa ayuda es un muestrario de luchas. Pero no son luchas contra otros

                      son luchas contra el egoísmo mismo.

   El mayor secreto del tiempo es la perseverancia en la lucha. Todos los días son propicios para volver a empezar, aunque sea a gritar como la siro fenicia. Pero gritos hacia adentro de la propia alma, para ahogar el egoísmo, para terminar de echar culpa de los males, para no acusar a otro de su propio infierno.

   Luchar contra el propio egoísmo nos llevará gran parte de nuestra vida. Y en la lucha está la felicidad:

 

                      No acuses a otro de tu mal,

                      del mal de tu hijo. ¡ Lucha ! ¡ Insiste !

                      ¡ Grita hacia adentro !

                      Podrías escucharte y escuchar.

                      Hay otro que también te escucha ese claro lenguaje.

 

3. OTRO SECRETO

 

   No te creas tan importante ni imprescindible: "A rey muerto, rey puesto", dice un refrán. La palabra "pena" debe de haber caído duro a las orejas de la siro fenicia- ¿ Qué hubiera hecho yo en ese caso?

   - "A mí, si me hacen mala cara nomás, le contesto con un insulto"  me decía alguien no hace mucho tiempo (por desgracia pude comprobarlo con mis propios oídos). Esa actitud sale de nuestra creencia que "somos importantes". Sin embrago, somos seres pequeños, pobres, débiles, vulnerables, mortales, solos, ...

   Hay que bajar de la cumbre de la autosuficiencia al valle de la realidad.

   Todos poseemos nostalgia de una felicidad que no aflora. ¿ Cómo es posible que haya gente que se olvida de sus limitaciones y crea que con más soberbia en su alma, menos necesita de los demás ?

                   A la gente humilde

                   se le crea un mundo nuevo.

   Reconcíliate con la vida, acepta que a veces los otros no te comprendan ( tal vez no eres claro ). Tienes una sola piel, ya no puedes renacer. Sólo tienes una vida; sólo una. Sé humilde.

 

                   Solo quien aprende

                   a dar en lugar de tomar,

                   a soltar en lugar de sujetar,

                   puede vivir libre sin miedos.

 

    El miedo al mañana, siempre llega un día antes.

 

 

 

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